Elegía
Fabricaste la mecha y luego le acercaste un candil pa meterle fuego. Fuiste el padre de todos los rebeldes, de todos los incendiarios, del inconformismo más lírico.
Había que quererte y odiarte a partes iguales, porque la indiferencia no era algo que te perteneciese.
Fuiste jierro y ternura a partes iguales. Fuiste un humano más y también un profeta variopinto.
Fuimos buitres negros, veredas, amapolas, golfas, pájaros. Fuimos chavales cantando y creciendo con tus canciones.
Fuimos los momentos que nos hilaste en cada canción.
Fuimos mucho, porque tú nos lo diste.
Y te damos las gracias por ello.
Gracias por haber existido, por darnos el privilegio de compartir línea temporal y por habernos dado tantísimo a varias generaciones.
Gracias por tu mandamiento más visceral y más puro: Ama, ama, ama y ensancha el alma.
Gracias por clamar y defender a nuestra tierra y su cultura. Por mucho que Ibarra lo dijera, tú eras el más extremeño de todos.
Allá donde descanses, te plantaremos poemas y canciones.
Por aquí seguiremos dando guerra, pero te echaremos mucho de menos.


